Redacción: Victor González Sánchez
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Alec Benjamin abre su corazón en La Riviera
Alec Benjamin se convirtió hace ya casi un lustro en la banda sonora de la cuarentena para muchos. Ahora, el americano volvió a Madrid para reencontrarse con su público en un sold-out en La Riviera, un espacio que se transformó en su propio universo íntimo, reflejado en un escenario que simulaba una pequeña habitación. Desde que puso pie en el escenario, Alec invitó a todos a adentrarse en su mundo, donde cada canción era una interpretación -literal o figurada- de su diario.
El concierto arrancó con "Devil Doesn’t Bargain", y desde ese instante, la conexión con la audiencia fue total. “You guys are amazing”, exclamó emocionado en repetidas ocasiones, viendo cómo el público coreaba cada letra como si fuesen propias. "My Mind Is A Prison" llegó poco después, sumergiendo la sala en una atmósfera de confesión y nostalgia.
La noche se volvió más íntima aún cuando Alec habló de cómo su habitación siempre ha sido su refugio, un espacio que ahora abría para todos los presentes. Con esta premisa, cada canción se convirtió en una ventana a su mundo interior, desde la melancólica "Water Fountain" hasta la desgarradora "Let Me Down Slowly".
El apoyo constante a sus fans quedó demostrada cuando, en medio del concierto, Alec detuvo todo para firmar un vinilo, que desató la ovación del público. La noche avanzó entre clásicos y sorpresas, como "Must Have Been The Wind", una canción que llevaba tiempo sin interpretar en vivo. La intensidad creció con "Boy in the Bubble", donde su narración cruda y sincera recordó por qué su música cala tan hondo entre sus oyentes.
Así, entre versos sinceros y una conexión única con el público, Alec Benjamin demostró una vez más que sus canciones son más que melodías: son
confesiones hechas música, refugios en los que muchos encontraron un hogar temporal.
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