La semana pasada, Gran Canaria se convirtió en el epicentro del orgullo y la diversidad con la séptima edición del Culture & Business Pride, un evento que, con sus charlas, premios y actuaciones, demostró por qué Canarias es uno de los destinos más inclusivos de Europa. Esta edición tuvo un sabor especial: por primera vez, las actividades se extendieron a Santa Cruz de Tenerife, consolidando a las islas como un referente cultural y social para la comunidad LGTBIQ+.
El arranque del evento en Gran Canaria estuvo marcado por un programa de charlas que no solo informaron, sino que también conectaron a los asistentes con los retos y logros de la comunidad LGTBIQ+. Bajo el título “La era de la conexión”, se abordó el impacto de la tecnología en la lucha por la visibilidad y los derechos. También se reflexionó sobre cómo el movimiento drag ha servido como herramienta de resistencia frente a la represión, especialmente en contextos donde los discursos de odio parecen ganar terreno.
Entre las voces más potentes destacó la drag queen estadounidense Gottmik, quien compartió su visión sobre la situación actual en Estados Unidos, describiéndola como “una locura”, pero también como un recordatorio de la importancia de mantenernos fuertes y unidos. Por su parte, Alyssa Edwards, ganadora de RuPaul’s Drag Race Global All Stars, se mostró entusiasmada por su primera visita profesional a España, destacando la importancia de crear entornos seguros para que todos podamos ser quienes queremos ser.
Las instituciones también tuvieron un papel clave en estas charlas. Representantes como Jésica de León, consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, y Augusto Hidalgo, vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, subrayaron el compromiso de las islas con la diversidad, recordando que este tipo de eventos no solo celebran la igualdad, sino que también son una oportunidad para aprender y compartir experiencias.
El jueves por la noche, la magia continuó con la entrega de los Alan Turing LGTBIQ+ Awards, un homenaje a quienes, desde diferentes trincheras, han hecho aportes significativos a la visibilidad y los derechos del colectivo. Este año, la lista de galardonados fue tan diversa como inspiradora: la actriz Gillian Anderson, el actor y director Paco León, la artista Ptazeta, y figuras internacionales como Gottmik y Alyssa Edwards.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el reconocimiento a la ONG Rescate, por su labor incansable ayudando a refugiados LGTBIQ+. Además, la presencia del artista canario Pepe Dámaso reforzó el vínculo entre el evento y la riqueza cultural de las islas.
En su discurso, Gillian Anderson destacó la importancia de no dar un paso atrás en la lucha por los derechos, mientras que Paco León animó a seguir creando narrativas que desafíen los estereotipos. Pero si hubo alguien que capturó la atención del público fue Violet Chachki, quien aprovechó el micrófono para reflexionar sobre la necesidad de unidad tras el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, un resultado que describió como “desconcertante”.
La guinda del pastel llegó con los conciertos y actuaciones que iluminaron el fin de semana en Las Palmas de Gran Canaria. La música, como siempre, demostró ser un lenguaje universal que une y celebra la diversidad. En el escenario brillaron artistas como Belén Aguilera, quien conquistó con su emotividad; Ptazeta, que puso a bailar a todos con su flow; y las drag queens internacionales Gottmik y Alyssa Edwards, que ofrecieron espectáculos cargados de arte y empoderamiento.
Pero, sin duda, los momentos más esperados fueron las actuaciones de Keane y Mika, dos iconos musicales que lograron conectar con un público entregado. Mika, con su inconfundible estilo y carisma, cerró el evento con un mensaje que resonó entre los asistentes: “La diversidad nos hace más fuertes”.
Mientras tanto, en Santa Cruz de Tenerife, la fiesta no se quedó atrás, consolidando a ambas islas como escenarios complementarios de una celebración que ya es un referente internacional.
Esta edición del Culture & Business Pride no solo reafirmó el compromiso de Gran Canaria y Tenerife con la diversidad, sino que también demostró que la cultura, el debate y la música pueden ser herramientas poderosas para el cambio social. Como dijo Augusto Hidalgo, “Gran Canaria es un destino de tolerancia, respeto e igualdad”. Y después de vivir una semana tan intensa, queda claro que estas palabras no son solo un lema, sino una realidad palpable.
Canarias fue más queer que nunca, y el impacto de esta edición se sentirá mucho más allá de las islas. Porque la lucha por la diversidad no tiene fronteras, y eventos como este nos recuerdan que el orgullo es también resistencia, celebración y futuro.
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